El GTi ha vuelto, y esta vez no lleva gasolina. El 12 de junio de 2026, en Le Mans, Peugeot presentó la versión de producción del E-208 GTi: 281 caballos, tracción delantera y batería en lugar de motor turbo. Es el primer GTi 100% eléctrico de la marca, y recoge unas siglas que para mucha gente significan una cosa muy concreta, el 205 GTi de los años ochenta.

La noticia trae dos preguntas: ¿es un GTi de verdad o solo el nombre pegado a un utilitario eléctrico, y cuánto cuesta? Por mecánica es un GTi auténtico, con diferencial autoblocante y un chasis afinado por Peugeot Sport. Por precio cuesta 41.805 € al contado, caro para un utilitario, y ese precio dice mucho sobre a quién va dirigido.
El mito vuelve, y esta vez sin gasolina
Las siglas GTi llevaban años fuera del catálogo de Peugeot. Volvieron primero como concept en Le Mans en 2025, y un año después, en el mismo escenario, lo hacen como coche de producción con ficha cerrada y pedidos abiertos. Las entregas están previstas para el final del verano de 2026.

La denominación oficial es E-208 GTi 281 (207 kW): un solo motor en el eje delantero que entrega 281 CV y 345 Nm, con el 0 a 100 km/h en 5,5 segundos y la velocidad máxima limitada a 180 km/h. La batería es de 54 kWh (50,8 útiles), con química NMC811 de CATL. La prensa lo contó con cifras dispares, así que vale la pena fijar estas como las oficiales.
El GTi es una variante propia, no un acabado deportivo sobre el e-208 normal. El e-208 de calle parte de los 100-115 kW; el GTi casi dobla esa potencia, y eso se nota en todo lo que lleva debajo.
Qué es por dentro: un GTi de verdad
Aquí el coche se gana las siglas. El E-208 GTi monta un diferencial autoblocante de deslizamiento limitado, algo poco habitual en un eléctrico de tracción delantera, que mantiene el agarre al salir de una curva pisando fuerte. Es lo que separa a un coche rápido en línea recta de uno que sabe qué hacer con esa potencia.

Peugeot Sport firma la puesta a punto: muelles y barras estabilizadoras específicos, amortiguadores de tope hidráulico, discos de 355 mm delante con pinzas fijas de cuatro pistones y neumáticos Michelin de perfil deportivo. Es la mecánica de un hot-hatch que se toma en serio.
Suma también carga bidireccional V2L de serie: la batería del coche alimenta aparatos externos como si fuera un enchufe. No aporta nada a la deportividad, pero es un extra práctico para el día a día.
Lo que cuesta, y a quién va dirigido
El precio es lo que más conversación va a generar. 41.805 € al contado colocan a este utilitario por encima de un Golf GTI de gasolina, y para un coche del segmento B es mucho dinero. Peugeot ofrece una financiación que rebaja la entrada a 38.805 €, calculada anticipando la ayuda del Plan Auto+. Esa ayuda sigue pendiente de aprobación definitiva, así que no cuenta como descuento garantizado.

Aquí dejamos una interpretación, no un dato. El precio sugiere que este GTi no apunta al joven que sueña con un hot-hatch, sino al adulto que lo soñó de joven y ahora puede permitírselo. Es el patrón del BMW M2 o el Toyota GR Yaris: estética y promesa de coche juvenil, comprador bastante más maduro y con poder adquisitivo. Quien tenía catorce años cuando un 205 GTi pasaba por su calle hoy ronda los cincuenta, con una nómina que aquel chaval no tenía.
No es una crítica, es situar el coche en su hueco: el GTi eléctrico es un objeto de deseo con precio de objeto de deseo, no el utilitario asequible y rabioso que fue el 205 en su momento.
El pero de la autopista
Peugeot homologa 375 km WLTP, una cifra correcta en ciudad que cae en cuanto el coche hace lo que invita a hacer: rodar rápido. Los test independientes lo sitúan en torno a 285 km en autopista con clima templado, y bajan a unos 220 km en autopista con frío. Para un trayecto largo de autovía hay que contar con esos números, no con los 375 de catálogo. EV Database le da una idoneidad para viajes largos de 2 sobre 5: coherente para un deportivo de ciudad, pero conviene saberlo antes de plantearse un Madrid-Valencia del tirón.
La carga tampoco es su punto fuerte. El E-208 GTi usa una plataforma de 400 voltios y acepta hasta 107 kW en corriente continua, con un 10-80% en unos 28 minutos. Sobra para el uso urbano y los viajes ocasionales, pero queda lejos de los rivales de 800 voltios que recargan en menos tiempo. Para tragar kilómetros de autovía, hay coches mejores.
Del 205 al E-208: 850 kg contra 1.610
El contraste con el mito original explica en qué se ha convertido el GTi mejor que ninguna otra cifra. El 205 GTi de los ochenta pesaba alrededor de 850 kg, y buena parte de su magia venía de ahí: ligero, ágil, directo, con la energía de un peso pluma.
El E-208 GTi pesa 1.610 kg. La batería que le da los 281 CV y la autonomía es la misma que casi dobla la báscula. El coche sigue siendo bueno, pero cambia de naturaleza: ya no es el ligero travieso de antes, sino un compacto potente y pesado que confía en la electrónica, el diferencial y los neumáticos para divertir.
El mito sobrevive a la transición eléctrica, aunque no llega intacto. Cambia de peso, de precio y de comprador. Las siglas siguen significando deportividad, solo que ahora hablan de un público distinto al de hace cuarenta años.

El E-208 GTi tiene argumentos mecánicos para no quedarse en nostalgia: el diferencial, el chasis de Peugeot Sport y los 281 CV no son decorado. Lo que cambia es para quién y por cuánto. Otros clásicos están regresando con batería, y los iremos contando uno a uno en esta serie.