El MINI Cooper eléctrico que hoy se compra en cualquier concesionario, desde 30.720 €, es el último capítulo de una historia que arranca en 1959. Pocos coches han durado tanto siendo lo mismo —un utilitario pequeño con carácter— y cambiando tanto por dentro. El Cooper E, el Cooper SE y el John Cooper Works E son las versiones a batería de ese icono, y para entender qué son conviene mirar de dónde vienen.
El Mini ha vivido tres grandes etapas —el original de Issigonis, el Cooper de competición y el revival premium de BMW— y ahora suma la cuarta, la eléctrica. Antes de firmar hay dos cosas que el escaparate no cuenta: es un coche pensado para ciudad, con autonomía corta para los viajes largos, y se fabrica en China, no en la Oxford de toda la vida.
1959: el coche pequeño que Issigonis reinventó

La historia del Mini empieza con un problema de espacio y un ingeniero terco. El Mini original lo presentó BMC el 26 de agosto de 1959 con diseño de Alec Issigonis, que resolvió el encargo de una forma que cambió el coche pequeño para siempre: motor en transversal, ruedas en las cuatro esquinas y casi todo el suelo libre para los pasajeros. En menos de tres metros de largo cabían cuatro adultos.
Esa idea de exprimir cada centímetro convirtió al Mini en icono de los años sesenta y en un coche que se compraba por lo que ofrecía, no por la imagen que daba. Pesaba unos 600 kilos y no tenía pretensiones; aun así, se ganó un lugar que muy pocos utilitarios alcanzan.
1961: John Cooper convierte el utilitario en coche de carreras

El Mini tenía algo que su creador no había buscado: aguante para correr. Lo vio John Cooper, constructor y preparador de Fórmula 1, que entendió que aquel coche minúsculo podía con un rally. En 1961 nació el primer Mini Cooper, y de ahí llegaron varias victorias en el Montecarlo que sellaron su fama deportiva.
De aquel apellido viene la denominación John Cooper Works que la marca sigue usando hoy en sus versiones más rápidas, incluida una eléctrica que merece capítulo aparte. Lo que importa aquí es el origen: el carácter ágil del Mini no es marketing reciente, viene de fábrica desde hace más de sesenta años.
2001: BMW reinventa el MINI como marca premium

El MINI que conocemos hoy nace de otra etapa. BMW compró Rover en 1994 y en 2001 relanzó MINI como marca premium de coche pequeño, fabricada en Oxford. Conservó la cara y el espíritu del original, le puso mecánica moderna y subió de categoría: dejó de ser el coche barato para convertirse en un coche pequeño que se paga caro a cambio de diseño y marca.
Funcionó. BMW celebró en 2019 el Mini número diez millones —sumando el clásico y el moderno—, y el modelo se asentó como un éxito comercial sostenido. Dos décadas después de aquel relanzamiento, ese mismo Mini ha dado el salto a la batería.
El cuarto capítulo: el MINI Cooper eléctrico
MINI vende el Cooper en gasolina y en eléctrico a la vez, con nombres que se parecen tanto que es fácil confundirlos en el concesionario. La pista está en las letras: los 100% eléctricos son el Cooper E, el Cooper SE y el deportivo John Cooper Works E; el resto de la gama Cooper, con nombres como C o S, es de combustión. Los tres comparten carrocería de tres puertas y 3,86 metros; lo que cambia es la batería, la potencia y el precio.
El Cooper E es la puerta de entrada: 184 CV, 40,7 kWh y 305 km WLTP por 30.720 €. Esos 305 km se quedan en unos 235 km en autopista con clima templado y en torno a 175 km con frío, de modo que para una ciudad y su área metropolitana sobra, pero para un Madrid-Valencia del tirón no da. Carga en corriente continua hasta 70 kW, suficiente para la parada de café de un viaje ocasional. Es la versión que tiene más sentido para quien lo va a usar casi siempre en trayectos cortos.
El Cooper SE monta la batería grande: 218 CV, 54,2 kWh y 402 km WLTP por 33.420 €. En uso medido, las estimaciones de EV Database lo dejan en torno a 330 km, lo justo para sumar alguna escapada al uso urbano sin depender tanto del cargador. Sube la carga rápida hasta 95 kW y acelera algo más (de 0 a 100 en 6,7 segundos). Es el equilibrio de la gama: paga unos 2.700 € más que el E y a cambio gana el margen que convierte el coche de ciudad en un coche de ciudad con permiso para salir de ella de vez en cuando.
El John Cooper Works E lleva la herencia de 1961 al terreno eléctrico: 258 CV, la misma batería de 54,2 kWh, 371 km WLTP y un precio de 42.600 €. Es el más rápido —de 0 a 100 en 5,9 segundos y 200 km/h de punta—, pero el extra de potencia recorta la autonomía frente al SE: las estimaciones de EV Database lo sitúan en unos 290 km medidos, con unos 265 km en autopista templada que bajan a 205 km con frío. Comparte la carga de 95 kW del SE. Es la versión para quien busca el MINI más prestacional y asume que pagar el carácter deportivo sale caro tanto en euros como en kilómetros; lo analizamos por separado con sus datos medidos.
MINI Cooper
Por dentro los tres siguen siendo un MINI: ágiles, divertidos, con esa sensación de coche pequeño y travieso que los define. Lo que se paga es eso —el diseño, la marca, el carácter—, no el tamaño ni los kilómetros de autonomía.
Hecho en China, no en Oxford
El Cooper eléctrico se fabrica en China, en la planta de Zhangjiagang, a cargo de Spotlight Automotive, una empresa conjunta al 50% entre BMW Group y la china Great Wall Motor creada para producir los MINI eléctricos. El acuerdo se firmó en 2018 y la producción en serie arrancó a finales de 2023.
Oxford, la planta histórica donde nació el Mini en 1959, sigue siendo la casa de la marca y hoy fabrica sobre todo los MINI de gasolina. La producción del eléctrico en Oxford se ha aplazado varias veces y empieza a llegar a partir de 2026.
Para mucha gente este detalle dará igual. Para quien elige un MINI precisamente por su raíz inglesa, cambia la decisión: el eléctrico que se vende hoy en España es de origen chino, mientras que el de gasolina del mismo escaparate es británico.

Sesenta y seis años después de aquel coche de Issigonis, el Mini sigue siendo el utilitario pequeño con carácter de siempre, ahora enchufado y a la venta. Quien lo compre por el diseño y el carácter encontrará exactamente lo que busca; quien necesite kilómetros de autopista, mejor mirar otra cosa. Otros clásicos están haciendo este mismo viaje a la batería, y los vamos contando uno a uno.