La ITV de un coche eléctrico sigue los mismos plazos, los mismos frenos, las mismas luces y la misma dirección que la de cualquier otro turismo. Lo que no tiene es prueba de gases de escape ni de sonoridad, así que la inspección es algo más corta y, según la comunidad autónoma, también algo más barata. Cuánto te ahorras depende de dónde la pases.
El manual de inspección español vigente no contempla medir el estado de salud de la batería, comprobar los sistemas de asistencia a la conducción ni suspender un coche por tener menos autonomía que cuando era nuevo. Existe una propuesta europea que plantea incorporar esas comprobaciones en el futuro, pero está en tramitación y, una vez aprobada, cada país tendrá tres años para aplicarla. No es lo que te encontrarás este año.
Comprueba si te toca pasarla
El calendario de la ITV no depende del tipo de motor, sino de la antigüedad del coche, y es idéntico al de un gasolina o un diésel:
- Hasta los 4 años: exento. No pasa ITV.
- De 4 a 10 años: cada 2 años.
- A partir de 10 años: todos los años.
Los eléctricos matriculados de 2021 en adelante, que es la mayoría de los que circulan hoy, pueden estar todavía dentro de esos primeros cuatro años. La fecha exacta está en la tarjeta ITV del coche, y es posible presentarse hasta 30 días antes del vencimiento sin que cambie la fecha de la próxima.
Qué te van a mirar (y qué no)
En la ITV de un eléctrico se revisa prácticamente lo mismo que en cualquier coche: el sistema de frenado, los neumáticos, la suspensión, las luces y la señalización, la dirección y el estado del chasis y la carrocería.

Las únicas diferencias respecto a un térmico son por omisión y por adición. Por omisión: no hay prueba de emisiones de escape ni comprobación del nivel de aceite, porque el eléctrico carece de ambas cosas, lo que acorta la inspección. Por adición: sí se revisa la batería de tracción y el sistema eléctrico, aunque de una forma concreta que explicamos a continuación.
La batería: una revisión a la vista, no un análisis
La comprobación de la batería en la ITV es visual: el técnico verifica que la carcasa no tenga golpes ni deformaciones, que no haya fugas y que el conjunto esté bien sujeto y sin daños aparentes. También se revisa el estado del cableado y los conectores de alta tensión accesibles desde el exterior. Es una inspección de seguridad, equivalente a la que se hace de cualquier otro componente del coche.
El estado de salud de la batería —es decir, cuánta capacidad le queda respecto a cuando era nueva— no se mide en la ITV española actual. No existe ningún umbral de autonomía por el que un coche eléctrico pueda ser suspendido.
Si te preocupa la durabilidad del sistema eléctrico más allá de la ITV, hay un artículo que cubre qué falla de verdad en un eléctrico y qué tiene menos mantenimiento del que parece: Fiabilidad del coche eléctrico: de la mecánica al software, y qué mirar antes de comprar.
Cuánto cuesta y cuánto tarda
El precio lo fija la comunidad autónoma y, dentro de ella, el operador (Applus Iteuve, Itevelesa, TÜV Rheinland, Atisae), no el tipo de motor. Solo cinco comunidades autónomas tienen tarifa específica más barata para eléctricos. En el resto, el eléctrico paga lo mismo que un gasolina o se encuadra en la categoría de "no catalizados", que es la más económica del listado.
En Cataluña el precio ronda los 40 €, al asimilarse el eléctrico a la categoría "no catalizados". Algunas comunidades tienen tarifas específicas más reducidas, y en otras las tarifas están liberalizadas por operador. Las cifras orientativas por comunidad:
| Comunidad | Precio aproximado (EV) | Nota |
|---|---|---|
| Castilla y León | ~13 € | Tarifa propia para eléctricos |
| Andalucía | ~29 € | Tarifa propia para eléctricos |
| Comunidad Valenciana | ~34,49 € | Sin tasa sonora (+9,30 € primera / +6,98 € segunda) |
| Cataluña | ~39,58 € | Categoría "no catalizados" |
| Madrid y Murcia | 28–55 € | Tarifas liberalizadas por estación |
Tarifas consultadas en junio de 2026. Pueden variar según operador y futuras revisiones.
Como regla práctica: si vienes de un diésel, ahorrarás entre 5 y 10 euros. Si vienes de un gasolina moderno, el ahorro se queda en uno o dos euros, o directamente en cero. El "es más barata" del titular existe, pero es más modesto de lo que parece.
La inspección completa de un turismo dura entre 20 y 30 minutos. Al eléctrico se le saltan tres pruebas habituales: emisiones de escape, sonoridad y comprobación del nivel de aceite. No existe una cifra oficial de cuántos minutos supone ese ahorro, pero la inspección resulta algo más ligera que la de un coche de combustión. La documentación necesaria es la misma: permiso de circulación, tarjeta ITV y seguro en vigor.
La propuesta europea de nueva ITV: en qué punto está
En abril de 2025, la Comisión Europea propuso revisar las normas europeas de inspección de vehículos, que datan de 2014 y no contemplan las particularidades del coche eléctrico. La propuesta incluye, entre otras cosas, comprobar el estado de salud de la batería y verificar el funcionamiento de los sistemas de asistencia a la conducción (frenada de emergencia autónoma, mantenimiento de carril y similares).

En diciembre de 2025, el Consejo de la UE fijó su posición sobre ese texto. Falta que el Parlamento Europeo fije la suya y que ambas instituciones negocien un texto común. Una vez aprobada la norma, cada estado miembro tendrá tres años para adaptar su legislación nacional. Es decir, se trata de una reforma en tramitación que, de forma realista, no se traduciría en cambios en la ITV española hasta finales de esta década como pronto.
El manual de inspección español vigente, aprobado en octubre de 2025 y en vigor desde enero de 2026, no contempla la medición del estado de salud de la batería ni la verificación de los sistemas de asistencia.
En resumen
La ITV de un coche eléctrico sigue el mismo calendario que la de cualquier turismo, así que lo primero es confirmar que ya toca. La inspección cubre frenos, neumáticos, luces, dirección y estado general, más una comprobación visual de la batería y el sistema eléctrico. El estado de salud de la batería no se mide y no existe umbral de autonomía que pueda llevar a una suspensión. Sin prueba de emisiones ni de sonoridad, la inspección sale algo más rápida que en un coche de combustión y, según la comunidad, algo más barata: el ahorro suele estar entre 5 y 10 euros frente a un diésel y entre 0 y 2 euros frente a un gasolina moderno.

La propuesta europea que incorporaría la revisión de la batería y los ADAS está en tramitación y, una vez aprobada, España tendrá tres años para aplicarla. Cuando eso ocurra, explicaremos exactamente qué cambia y a partir de cuándo.
Otra duda habitual relacionada con el uso del coche: qué pasa si te quedas sin batería en plena carretera, el modo tortuga y cómo actuar.
Preguntas frecuentes
¿Puede suspender la ITV un coche eléctrico por perder autonomía?
No. El estado de salud de la batería no se mide en la ITV española actual y no existe ningún umbral de autonomía que pueda dar lugar a una suspensión.
¿Es más barata la ITV de un coche eléctrico?
Depende de la comunidad autónoma. En algunas el ahorro respecto a un diésel puede llegar a 15–20 €; frente a un gasolina moderno, el ahorro es mínimo o nulo.
¿Se revisa la batería en la ITV?
Sí, pero únicamente de forma visual: carcasa, fugas, sujeción y cableado de alta tensión accesible. No se conecta ningún equipo de diagnóstico ni se analiza la capacidad restante.
¿Cuándo cambiará la normativa para incluir la medición de la batería y los ADAS?
La propuesta europea que lo contempla está en tramitación. Una vez aprobada, cada estado miembro tendrá tres años para aplicarla. De forma realista, no llegará a la ITV española antes de finales de esta década.