Tesla presentó el 15 de octubre, en las instalaciones de pruebas de SpaceX en Texas, la segunda generación del Roadster, el superdeportivo que anunció por sorpresa en 2017 y cuya llegada ha aplazado desde entonces casi cada año. Más que enseñar el coche, el acto fue un espectáculo: un Roadster equipado con propulsores de gas frío desarrollados con SpaceX saltó por encima de una fila de Teslas, giró en el aire y aterrizó frenando con esos mismos propulsores, que la versión que podrá reservar la mayoría de clientes no llevará. Tesla no dio precio, situó el inicio de la producción en 2028 y mantiene abiertas las reservas, también en España, por 50.000 euros que se pagan en diez días.
La presentación llega con la gama de coches más corta que Tesla ha tenido en años, con el Model S y el Model X fuera de producción, casi todas las ventas concentradas en el Model 3 y el Model Y, y buena parte de las fábricas y del discurso de la empresa dedicados a los robots, la conducción autónoma y la inteligencia artificial. El Roadster vuelve en ese contexto, y Musk lo definió en el acto con una frase: será el último Tesla de conducción manual; el resto de la gama serán coches autónomos. Ese coche le sirve a la marca en varios frentes a la vez.
Tesla quiere vender el Roadster, pero el coche ya le resulta útil antes de fabricar la primera unidad. Las reservas que cobra hoy por un coche de 2028 son un anticipo de los clientes, reembolsable pero sin intereses, que financia a Tesla hasta entonces, y el número de personas que las pagan le dice cuánto interés despierta. Y la presentación devuelve la marca a la conversación, como ya hizo el Cybertruck, que vendió poco y aun así dio a Tesla una imagen futurista que su gama no le daba. Con las promesas pasa algo parecido: incumplirlas tiene un coste, pero cada anuncio del Roadster aporta a la marca más de lo que le quita el retraso. Por separado, cada uno de estos efectos es difícil de demostrar; en conjunto, forman una estrategia que funciona.

En este artículo 5 apartados
01Qué ha presentado Tesla y cuándo podría llegar
El Roadster se presenta en tres versiones que comparten carrocería y se diferencian por paquetes de prestaciones que Tesla llama "aumentos". La Performance es la versión de calle: biplaza, con aerodinámica activa y un sistema de ventiladores que succiona el aire de debajo del coche para pegarlo al suelo. La Thrust añade propulsores traseros de gas frío, desarrollados con SpaceX, que expulsan aire comprimido, y se vende como edición limitada pensada para circuito: Tesla la describe como "lista para la carrera", frente a la Performance, "lista para la carretera", y la Rocket, "lista para volar". La Rocket es monoplaza, solo se ofrece por invitación y no está homologada para circular por vía pública.

Las cifras son las que da Tesla: la Performance acelera de 0 a 96 km/h en menos de 1,6 segundos, la Thrust baja de 0,9 y la Rocket de 0,59, con una velocidad máxima de más de 370 km/h, y la autonomía anunciada supera los 480 km. Por dentro, el coche se reduce a lo esencial para ahorrar peso: un volante tipo yoke con dirección por cable, sin unión mecánica entre el volante y las ruedas, un asiento de posición fija, una pantalla central y dos más pequeñas ante el conductor, sobre una estructura que combina magnesio, titanio y fibra de carbono.
Tesla no ha anunciado el precio de ninguna de las tres versiones, pero acepta reservas desde septiembre, y no solo en Estados Unidos. Reservar la Performance cuesta 50.000 dólares allí y 50.000 euros en Europa, incluida España, y la Thrust, 250.000, también en dólares o en euros según el mercado. El esquema es el mismo en todos los casos: 5.000 al hacer el pedido y el resto en los diez días siguientes. Quien reserva lo hace sin conocer el precio final, sin fecha de entrega y sin garantía de que el coche llegue a producirse, porque Tesla no se compromete a nada de eso. Sus condiciones dicen que el depósito se devuelve si se cancela antes de configurar el coche, aunque a algunos de los que reservaron en 2017 les costó recuperar el dinero cuando lo pidieron.
La producción está prevista en la Gigafactory de Texas en 2028. En el informe de resultados del segundo trimestre el Roadster aparecía todavía en fase de "desarrollo de diseño", sin capacidad de producción asignada, pero en el acto Tesla expuso un corte de la batería y de la unidad motriz trasera, con más de 1 MW de potencia conjunta, y Lars Moravy, su vicepresidente de ingeniería, aseguró que el calendario de 2028 se mantiene. Lo que nadie quiso concretar fue la capacidad de la batería, la potencia de carga ni el precio. Para Europa, Tesla no ha dado fecha de llegada.

02Nueve años de promesas: del Roadster de 2017 al de 2028
El primer Roadster, el de 2008, fue también el primer coche de Tesla: se construyó sobre un chasis de Lotus Elise, se vendieron unas 2.450 unidades hasta 2012 y respondía al primer paso del plan maestro que Musk publicó en 2006, que consistía en fabricar un deportivo y usar ese dinero para financiar coches de mayor volumen. En febrero de 2018, el Roadster personal de Musk viajó al espacio como carga simbólica del primer Falcon Heavy de SpaceX, una de las imágenes más difundidas de la historia de la marca.
La segunda generación se anunció tres meses antes de ese lanzamiento, y desde entonces la fecha de llegada se ha movido casi cada año:
Así ha cambiado el coche entre la promesa de 2017 y la presentación de 2026:
El coche de 2026 acelera más que el prometido, pero renuncia a dos de las promesas que lo hacían distinto en 2017. La autonomía de 1.000 km, que en su momento doblaba la de cualquier eléctrico a la venta, se queda en algo más de 480 km, una cifra que hoy ofrecen muchas berlinas eléctricas de serie. Las cuatro plazas, que lo convertían en un deportivo utilizable en familia, pasan a dos. Lo único que no ha cambiado en nueve años es la cantidad que Tesla pide por reservarlo, mientras el precio final, que en 2017 se anunció en 200.000 dólares, ha desaparecido de la información oficial.
Quienes reservaron en 2017 siguen sin coche. Según explicaron empleados de Tesla a los asistentes al acto, la marca considera el nuevo Roadster un modelo distinto, sin relación con el prototipo de 2017, aunque los depósitos de entonces se trasladan a este coche; lo que Tesla no ha explicado es qué prioridad tendrán en la nueva lista. Algunos de los que pidieron la devolución contaron públicamente que les costó recuperar el dinero: en 2025, varios reservistas, entre ellos el divulgador tecnológico Marques Brownlee, tuvieron problemas para recuperar su depósito, y en algún caso Tesla retuvo inicialmente 5.000 dólares. Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, dijo que la marca no respondió a su petición de cancelación.

03Una gama de coches cada vez más corta
El Roadster aparece cuando Tesla tiene menos coches a la venta que en años anteriores y casi todas sus ventas dependen de dos modelos: el Model 3, que empezó a entregarse en 2017, y el Model Y, de 2020. Desde entonces la marca ha renovado ambos y, en octubre de 2025, añadió versiones de acceso con menos equipamiento y un precio de partida más bajo, pero no ha lanzado ningún modelo nuevo para el gran público.
Durante años se habló de un Tesla de unos 25.000 dólares, más pequeño que el Model 3, que debía ampliar la gama por abajo. En abril de 2024 Reuters publicó que el proyecto se había cancelado para dar prioridad al robotaxi y, aunque Musk lo negó, ese coche no se ha presentado. Mientras tanto, el Model 3 se ha convertido en septiembre de 2026 en el coche más vendido en España, por delante de cualquier modelo de gasolina o híbrido, con 2.528 matriculaciones según los datos de la DGT.
En el extremo alto de la gama, Tesla ha optado por retirar modelos en lugar de renovarlos: en enero de 2026 anunció el final del Model S y el Model X, que según Musk se fabricaban "por motivos sentimentales", y sus líneas de la fábrica de Fremont se destinan a Optimus, el robot humanoide de la marca. En 2025, el Model S, el Model X y el Cybertruck sumaron unas 51.000 entregas, menos del 3 % del total de Tesla.
La consultora Brand Finance calcula que el valor de la marca Tesla ha pasado de 66.200 millones de dólares en 2023 a 27.600 millones en 2026, y entre las causas cita la ausencia de modelos nuevos, junto a los precios frente a la competencia y la exposición política de Musk. Ese desgaste es el contexto en el que hay que leer para qué le sirven a Tesla productos como el Cybertruck o el Roadster.
04Para qué le sirve el Roadster a Tesla

Financiación: reservas de un coche que llegará en 2028
En 2017, cuando se anunció el segundo Roadster, Tesla perdió cerca de 2.000 millones de dólares en pleno arranque de producción del Model 3, y ese año los depósitos de clientes pasaron de 663 a 858 millones, un aumento que se atribuyó en parte a las reservas del Roadster y del Semi; la serie Founders del Roadster, una edición inicial de 1.000 unidades, exigía pagar los 250.000 dólares completos por adelantado.
En 2026 el contexto financiero vuelve a ser exigente: Tesla cerró el segundo trimestre con un flujo de caja libre negativo de 1.092 millones de dólares, es decir, gastó más de lo que ingresó una vez pagadas las inversiones, por primera vez en más de dos años, porque está invirtiendo a gran ritmo en inteligencia artificial, en Optimus y en el Cybercab, y su director financiero anunció en la presentación de resultados que la empresa negocia líneas de deuda de hasta 30.000 millones. La caja sigue siendo amplia, 43.524 millones a final de junio, aunque bajó 1.200 millones en el trimestre.
La comparación con el Cybertruck muestra qué papel tiene la reserva en este caso: en 2019, Tesla pidió 100 euros por reservar el Cybertruck, también en España, una cantidad simbólica que servía para medir el interés y generar conversación. Los 50.000 dólares o euros del Roadster, pagados en diez días por un coche que se fabricará, como pronto, en 2028, equivalen a un préstamo sin intereses del cliente a la marca, y abrir las reservas en varios mercados a la vez multiplica ese efecto.

Tesla no publica cuántas reservas recibe, pero el orden de magnitud ayuda a situarlo: 10.000 reservas de la Performance, sumando todos los mercados, supondrían unos 500 millones, y 1.000 de la Thrust, otros 250 millones de dólares. Frente a la caja total es una cantidad modesta, pero es dinero sin coste en un año de flujo negativo y de deuda nueva.
Investigación de mercado: cuánto interés despierta el Roadster
La misma reserva que financia a Tesla le sirve de medidor de demanda, porque una cantidad de ese tamaño, que hay que completar en diez días por un coche sin precio ni fecha de entrega, solo la paga quien tiene un interés firme en él. El número de personas dispuestas a pagarla, y el de quienes la mantengan cuando llegue el precio, indica cuánta demanda tiene el Roadster antes de fabricarse. En la versión Thrust, además, Tesla limita la reserva a una por cliente, y de la Rocket advierte que puede no estar disponible en todas las regiones.
Imagen de marca: el precedente del Cybertruck
El Roadster ya cumplió este papel una vez, con el modelo de 2008 que dio a conocer a Tesla, pero el precedente más reciente es el Cybertruck, del que Musk anunció tras su presentación en 2019 más de 250.000 pedidos; en Estados Unidos se vendieron después 38.965 unidades en 2024 y 20.237 en 2025, según Cox Automotive.
Las ventas quedaron muy lejos de las expectativas que creó su presentación, pero el Cybertruck se convirtió en uno de los vehículos más fotografiados y comentados, en un objeto de culto con seguidores y detractores, y en el símbolo de una marca que se presenta como futurista y diferente. Todo eso llegó también a Europa, donde el Cybertruck no se vende por cuestiones de seguridad y de homologación. El Roadster ha empezado por el mismo camino: casi tres millones de personas siguieron la presentación en directo a través de X, la misma semana en que se celebraba el Salón de París, dominado este año por los fabricantes chinos, y en que Porsche presentaba el Mission S, que no será eléctrico. La conversación de esos días fue para el Roadster.

Cuando la gama de una marca se apoya en dos modelos que llevan años en el mercado, un producto como el Cybertruck compensa esa falta de novedades aunque se venda poco: mantiene a Tesla asociada a lo nuevo, el papel que la marca necesita mientras su valor cae. Es, además, un proyecto muy ligado a la figura de Musk, lo que suma otra razón para que exista al margen de las ventas.
Un espectáculo que mezcla Tesla y SpaceX
El salto sobre la fila de Teslas aparcados (un Model 3, un Model Y, un Cybertruck, un Cybercab y un Semi), con un giro de 180 grados en el aire y un aterrizaje amortiguado por los propulsores, fue el momento central de un acto más propio de un anuncio publicitario que de la presentación de un coche. Antes, el Roadster había subido por una rampa invertida, sujeto por la succión de sus ventiladores y por los propulsores.
Esos propulsores solo los llevan la Thrust, una edición limitada, y la Rocket, que no puede circular por carretera; la Performance, la versión que puede reservar la mayoría de clientes, no los tiene. Lo que se vio en el escenario fue una demostración de tecnología de SpaceX montada sobre un coche de Tesla, más que una muestra del Roadster de calle: el acto se celebró en las instalaciones de pruebas de SpaceX en McGregor, los propulsores se han desarrollado con SpaceX y el gas se guarda en depósitos de fibra de carbono como los de la industria aeroespacial.
Esa mezcla de las dos empresas desplaza la atención del coche al espectáculo. Un deportivo no necesita propulsores para ser bueno, pero los propulsores dejan en quien ve el vídeo la imagen de una marca capaz de hacer volar un coche, aunque el que se venderá no vuele. El mensaje cruzado favorece a Tesla, que refuerza su imagen de empresa tecnológica sin que el producto tenga que demostrar nada de lo que se ha visto.
El propio Musk lo reconoció en el acto: el coche "no será legal necesariamente en todas las jurisdicciones" y "no es precisamente un coche optimizado para la seguridad". Gene Munster, socio de Deepwater Asset Management, una de las gestoras con participación en Tesla, lo resumió como una demostración de músculo de ingeniería sin valor comercial más allá de dejar en evidencia a los fabricantes tradicionales, y como un ejemplo más de por qué Musk quiere fusionar Tesla y SpaceX.
Promesas: por qué a Tesla le compensa anunciar aunque se retrase
La cronología de aplazamientos muestra el coste de credibilidad, con reservistas de 2017 que siguen esperando, pero también por qué Tesla sigue anunciando: cada fecha nueva genera su propio ciclo de noticias, mantiene abiertas las reservas y alimenta la expectativa de los accionistas. La presentación del 15 de octubre llegó seis días antes de la publicación de los resultados del tercer trimestre, prevista para el 21 de octubre, y la acción, que había cerrado la sesión con una caída del 1,3 %, subió más de un 3,5 % en la negociación fuera de horario tras el acto.

05Qué significa para Tesla
Para Tesla, el Roadster de 2026 funciona aunque sea menos coche que el de 2017 y aunque no llegue hasta 2028, porque lo que obtiene con él no depende de entregarlo. Ninguno de los efectos que hemos repasado se demuestra por sí solo, pero juntos explican por qué una empresa volcada en los robots y la inteligencia artificial dedica un acto así a un deportivo. El coste lo asumen quienes reservaron en 2017 y siguen esperando, y quienes se quedan con la imagen de un coche que vuela cuando el que llegue a la carretera no lo hará.
Queda la frase con la que Musk lo presentó: el último Tesla de conducción manual. La marca ha reservado su mayor espectáculo en años para un coche que, según ella misma, cierra una etapa, mientras la gama que vende hoy sigue siendo la de 2017 y 2020 y todo lo nuevo que anuncia es autónomo. El Roadster llena ese hueco en la conversación durante los dos años que faltan hasta 2028, y eso, para Tesla, ya es un resultado.











