El Fiat Grande Panda es el caso raro de esta serie. Mientras los demás clásicos volvieron tras años fuera del catálogo, el Panda nunca se fue: lleva en producción casi sin interrupción desde 1980. No es una resurrección, sino la enésima reinvención de un coche que jamás dejó de venderse. La novedad llega ahora, por primera vez en su historia: un Panda que se enchufa.
El veredicto va por delante. La versión eléctrica cuesta 22.553 €, homologa 320 km WLTP y es uno de los pocos eléctricos nuevos que recupera la vieja promesa del Panda: ser asequible. No es perfecto —la autonomía es de coche urbano y la carga rápida se queda en la media—, pero por fin un mito popular vuelve a la batería sin precio de objeto de deseo.
El Panda de 1980, el coche que motorizó Italia

Para entender el Grande Panda hay que mirar al original. En 1980, Fiat presentó el Panda diseñado por Giorgetto Giugiaro, el mismo de Italdesign que firmó medio parque automovilístico europeo de la época. Se desveló a la prensa en febrero, en el Hotel Hilton de Roma, y debutó ante el público en el Salón de Ginebra de aquel año.
El encargo de Fiat fue claro: un coche-herramienta sencillo, robusto y barato. Giugiaro lo resolvió con líneas rectas y superficies planas, lunas de vidrio plano para abaratar costes y un interior modular con asientos tipo hamaca que se montaban y desmontaban con facilidad. Era la antítesis del coche de imagen: priorizaba la función sobre la forma, y por eso funcionó.

El Panda completa el trinomio del utilitario italiano del siglo XX, junto al Topolino de 1936 y el 500 de 1957. La primera generación se fabricó durante 23 años y superó los 4,5 millones de unidades. No era el coche más bonito ni el más rápido; era el que estaba al alcance de todos.
Un nombre que nunca salió de catálogo
Aquí está la diferencia con el resto de la serie. El 500 estuvo años apagado antes de renacer en 2007; el Mini y el R5 desaparecieron durante décadas. El Panda, en cambio, encadenó generaciones sin pausa: la segunda llegó en 2003, la tercera en 2011, y esa tercera sigue a la venta hoy como Pandina, el utilitario barato de etiqueta de siempre.
Durante más de cuarenta años, el Panda ha sido uno de los coches más vendidos de Italia y un fijo del mercado europeo de acceso. El coche que comprabas cuando no querías gastar de más, el que aguantaba lo que le echaras. Esa reputación de honestidad y de precio contenido es la herencia que el Grande Panda tiene que defender.
El Grande Panda hereda ese apellido con una factura completamente nueva y, por primera vez, la opción de no llevar gasolina.
El Grande Panda eléctrico: qué es y qué no es
El Grande Panda llegó en 2024 con un diseño que mira de reojo al original: faros Pixel LED de estética cuadrada, líneas rectas y las letras "PANDA" en relieve sobre las puertas. Mide 3,99 metros, ya en el límite del segmento B, sobre la plataforma STLA Smartcar de Stellantis que comparte con el Citroën ë-C3.
El Grande Panda se vende en tres mecánicas distintas, y solo una nos ocupa aquí. Está la de gasolina pura, la híbrida ligera (MHEV) de 110 CV —un microhíbrido que asiste al motor de gasolina pero nunca circula solo en eléctrico, la que los titulares anuncian como "el híbrido más barato de España"— y la 100% eléctrica. Si buscas el Panda que se enchufa, asegúrate de que es el eléctrico y no su hermano de etiqueta ECO.
El eléctrico monta un motor de 83 kW (113 CV) y una batería de 44 kWh de química LFP, la más económica y duradera, integrada en el suelo. Homologa 320 km WLTP. En uso medio, los datos de EV Database lo sitúan en torno a 260 km, que con buen tiempo suben a unos 295 km combinados y, en autopista, bajan a unos 230 km con clima templado y a unos 180 km con frío.
La autovía es su terreno menos cómodo, lo habitual en un eléctrico de batería pequeña. Para la ciudad y el día a día cumple. Para cruzar España hay coches mejores, y conviene saberlo antes de firmar.
La carga: suficiente para su uso, no más
La carga acompaña a ese carácter urbano. El Grande Panda eléctrico admite hasta 100 kW en corriente continua, lo que le permite pasar del 10 al 80% en unos 32 minutos en un cargador rápido. Es una cifra correcta, en la media de su categoría, aunque lejos de los eléctricos de 800 voltios que recargan en menos tiempo.
En casa o en un poste lento, acepta 7,4 kW en corriente alterna, suficiente para llenar la batería durante la noche. Para quien lo use como lo que es —coche de ciudad y alrededores que se carga aparcado— el sistema da el resultado que se le pide. Para quien encadene viajes largos de forma habitual, se notará el límite.
El precio: el Panda vuelve a ser asequible
Este es el dato que más nos importa, porque es donde el Grande Panda honra de verdad al original. La versión eléctrica arranca en 22.553 € de precio recomendado, sin ayudas ni promociones. Con el Plan Moves o las campañas de financiación de Fiat, la cifra que acaba pagando el comprador baja bastante, pero esa base ya es de las más contenidas del mercado eléctrico.
El contraste con su primo de marca lo deja claro. El Fiat 500e parte de 24.450 € y se ha convertido en un objeto de deseo con precio de objeto de deseo. El Grande Panda hace lo contrario: recupera la idea del Panda como coche práctico y barato, no como capricho. Es más grande, más útil y más asequible, aunque renuncie al aura del 500.
No es que sea regalado, ni que su autonomía dé para todo. Pero entre los eléctricos nuevos a la venta en España, pocos defienden tan bien la promesa de partida del Panda: un coche honesto al alcance de la mayoría.
El Seat Panda que no volvió

Hay un guiño que el lector español va a reconocer. El Panda también fue nuestro. Entre 1980 y 1986, Seat fabricó el Panda en España bajo licencia de Fiat, y de aquella base nació más tarde el Seat Marbella. Para mucha gente de aquí, el Panda es tanto un recuerdo italiano como uno propio.
Mientras Fiat reinventa su Panda y lo lleva a la era eléctrica, ese nombre español sigue donde estaba: en la memoria. Seat no ha recuperado la denominación Panda ni hay plan para hacerlo. El mito vuelve, sí, pero solo por la rama italiana.
Cuarenta y cinco años después, el apellido Panda se reinventa con batería y recupera por el camino algo que el 500e dejó atrás: un precio de coche para todos. La autonomía da para una vida urbana y poco más, y la carga rápida no destaca. Aun así, para quien quiere dar el salto al eléctrico sin hipotecarse, pocos lo ponen tan fácil. Otros míticos están haciendo este mismo viaje, y los iremos contando uno a uno.