De todos los clásicos que vuelven en eléctrico, el Fiat 500e es el que más tiempo lleva a la venta. Se compra hoy en cualquier concesionario Fiat, desde 24.450 €, y está en el mercado desde 2020. Si te gustaba el 500, ya lo tienes en eléctrico.
La parte honesta llega con los números. El 500e se mueve bien por una ciudad y sus alrededores, pero cruzar España se le queda grande. Y cuesta bastante para lo que mide. A cambio ofrece algo que pocos rivales tienen: sigue siendo el mismo icono de siempre, reinventado por tercera vez con la misma cara.
Un coche que se ha reinventado tres veces
El 500 renace cada vez que toca. El original, la Nuova 500, se presentó el 4 de julio de 1957 en Turín con diseño de Dante Giacosa: un motor trasero de 479 cc y 13 caballos para motorizar la Italia de la posguerra. Fiat fabricó casi 3,9 millones hasta 1975. Su silueta se convirtió en un símbolo del diseño italiano y se ganó el Compasso d'Oro.

El segundo nacimiento fue puro homenaje. El 4 de julio de 2007, cincuenta años después y otra vez en Turín, Fiat presentó el 500 moderno: motor delante y mecánica actual, pero con la forma y la carga emocional del original intactas. Le salvó la cara a la marca con más de dos millones de unidades vendidas en cien países.
El tercer renacimiento es el que nos ocupa. En 2020 el 500 saltó a eléctrico, y lo hizo en serio.
El 500e: nacido eléctrico
El 500e de 2020 estrena la tercera generación del 500 sobre una plataforma diseñada desde cero para ser eléctrica, con la batería integrada en el suelo y un chasis pensado para ella. Mide 3,63 metros: el utilitario diminuto de siempre, ahora con enchufe.
Hay dos baterías y la diferencia entre ellas pesa mucho. La de acceso, de 24 kWh, homologa 190 km WLTP: un coche estrictamente urbano, para quien lo va a usar dentro de su ciudad y poco más. La grande, de 42 kWh, sube a 303-321 km WLTP según la carrocería. En uso medio esa cifra se queda en torno a 235 km, y el frío la deja en unos 190 km combinados. En autopista, donde un eléctrico pequeño sufre, hay que contar con todavía menos.
El 500e está hecho para la ciudad y los trayectos cortos, y ahí cumple de sobra. Para un Madrid-Valencia del tirón hay coches mejores, y vale la pena tenerlo claro antes de firmar.
Tres carrocerías: berlina, 3+1 y descapotable
El 500 original ya jugó con la carrocería: la berlina de dos puertas, una versión con techo de lona enrollable y hasta una familiar, la Giardiniera. Ese juego de formatos sobre un mismo coche ha vuelto con el eléctrico. Hoy el 500e se ofrece en tres.
La berlina es la de siempre: el hatchback de tres puertas, la silueta clásica cerrada. Es la única que admite la batería pequeña de 24 kWh, así que abre la gama desde 24.450 €. Con la batería de 42 kWh homologa hasta 321 km WLTP.
La 3+1 conserva la carrocería cerrada de la berlina y le suma una cuarta puerta estrecha en el lado derecho, con apertura contraria, para entrar mejor a las plazas traseras en ciudad. Llega solo con la batería grande, homologa 314 km WLTP y parte de 33.450 €. Esos 7 km menos respecto a la berlina los pone el peso de la puerta extra, una diferencia que nadie nota al volante.
La Cabrio descorre una lona central enrollable y mantiene los montantes laterales en su sitio, igual que el 500 de 1957. Es la más cara de las tres carrocerías base, desde 34.950 €, y la que menos autonomía da, 303 km WLTP, por el peso del mecanismo de la capota. Para un coche de ciudad y buen tiempo, encaja con lo que el 500 siempre quiso ser: un capricho con cuatro ruedas.
| Carrocería | Puertas | Batería | Autonomía WLTP | Desde |
|---|---|---|---|---|
| Berlina (hatchback) | 3 | 24 kWh | 190 km | 24.450 € |
| Berlina (hatchback) | 3 | 42 kWh | 321 km | 31.950 € |
| 3+1 | 3+1 | 42 kWh | 314 km | 33.450 € |
| Cabrio (descapotable) | 3 | 42 kWh | 303 km | 34.950 € |
El precio, el pero que explica lo demás
El 500e arranca en 24.450 € con la batería pequeña, y la versión de 42 kWh con buen equipamiento se va por encima de los 31.000 €. Para un coche de 3,63 metros es mucho dinero, y es el reproche que más se le hace. Se paga el diseño, la marca y el hecho de ser un objeto de deseo antes que un transporte racional.
Ese precio explica un movimiento reciente de Fiat. Desde finales de 2025 el 500 vuelve a venderse en gasolina: el 500 Hybrid, un microhíbrido de 69 CV que cuesta unos 10.000 € menos que el eléctrico. En el concesionario conviven los dos, y comparten silueta.
El 500 Hybrid parte de la generación eléctrica, con buena parte de la estructura rediseñada para encajar un motor de combustión en una plataforma que había nacido solo para baterías. Fiat dio ese paso porque el eléctrico en solitario no alcanzaba las ventas previstas y la fábrica de Mirafiori necesitaba volumen. La gasolina ha vuelto por la puerta de atrás para sostener las cifras. Si buscas el 500e, asegúrate de que es el eléctrico y no su hermano térmico.
El escorpión también se enchufa: Abarth 500e
El 500 siempre ha tenido una versión rabiosa, y esa rama tiene nombre propio. Abarth, la firma que Carlo Abarth fundó en 1949, cuelga su escorpión de la trasera de un 500 desde 1963, cuando presentó el Fiat-Abarth 595. Apenas corría más que un 500 normal, pero sonaba y parecía otra cosa. Esa fórmula —coche pequeño, actitud grande— define a la marca desde entonces.
El Abarth 500e lleva esa idea al eléctrico. Monta la batería de 42 kWh del 500e con el motor afinado a 155 CV, lo que recorta el 0 a 100 a 7,0 segundos. La autonomía baja a 253-265 km WLTP, coherente con un deportivo de ciudad pensado para divertir en trayectos cortos. Arranca en 39.350 €.
Su detalle más comentado es el sonido. El silencio de un eléctrico choca de frente con la identidad de un Abarth, así que la marca montó un generador de sonido que imita el rugido de un motor de gasolina y te recibe, al arrancar, con un rasgueo de guitarra. La edición de lanzamiento, la Scorpionissima, se limitó a 1.949 unidades en homenaje al año de fundación de Abarth. Funcione o no el truco, el gesto resume el coche: nostalgia con enchufe.
El 500 ya volvió en eléctrico, se compra hoy y sigue siendo el icono de 1957 reinventado por tercera vez. Es un coche de ciudad con autonomía de coche de ciudad y precio de objeto de deseo, lejos del utilitario barato y para todo que fue el original. A cambio, pocos coches dan tanta personalidad por sus dimensiones. Otros clásicos están haciendo el mismo viaje a la batería, y los vamos contando uno a uno en esta serie.