Hay coches que nos gustaría tener disponibles para ese momento concreto: llegar al garaje y que simplemente estuvieran ahí. El Citroën AMI Buggy para los quinientos metros hasta la playa, el Mercedes-Benz Clase G para el único día de nuestra vida en que tiraremos por un camino de tierra en la montaña, o el Porsche Taycan Turbo GT con paquete Weissach para darnos unas vueltas al circuito un fin de semana.
Pero la vida real no da para tanto: ni el garaje, ni el bolsillo, ni el tiempo alcanzan para mantener una flota así. Son coches que querríamos a mano para un momento concreto y que no encajan en el día a día, sin ser por ello, en muchos casos, ninguna excentricidad.
Y a todo esto, ¿por qué no? Todos nos damos algún capricho en la vida. La palabra no tiene nada de negativo: un capricho es algo que quieres aunque no lo necesites, y dárselo, cuando uno puede, es perfectamente legítimo. Eso es justo lo que recorre este artículo: coches eléctricos que querrías tener, sin que ninguno sea la compra que tu día a día te pide.
Hacemos un repaso coche a coche y, al final, encontrarás una tabla con todos los candidatos que hoy se compran en España, sus cifras verificadas y por qué cada uno es un capricho.
Los caprichos accesibles: coches que casi cualquiera podría darse
Este primer grupo lo forman eléctricos que la mayoría de nuestros lectores podría tener a su alcance, financiándolos o no. No son inalcanzables: son coches que cualquiera se plantea. Lo que los convierte en capricho no es lo que cuestan, sino que ninguno es la respuesta a lo que tu vida le pide a un coche. Una persona con los hijos ya mayores e independientes puede darse uno y es un capricho perfectamente sensato; alguien con la familia en pleno crecimiento haría bien en pensárselo. Mismo coche, distinta etapa, distinta lectura.
Citroën AMI Buggy
El AMI Buggy demuestra que el precio en euros no es el criterio. Es un cuadriciclo ligero de dos plazas, con unos 75 km de autonomía y 45 km/h de máxima que lo dejan en ciudad y poco más. La versión Buggy cambia las puertas convencionales por unas abiertas de lona y añade detalles más desenfadados. Por sus 9.590 € hay coches de verdad, usados o nuevos en el segmento más bajo. Lo que compras no es transporte sensato: es un trasto divertido para moverte por el pueblo en verano o bajar a la playa, con el aire en la cara y sin pensar dónde aparcas.
Con el bañador puesto y directos a la playa. ¿Quién necesita más?
Recoge el espíritu del Citroën e-Mehari, aquel descapotable de plástico que la marca vendió entre 2016 y 2019: un eléctrico sin pretensiones para el ocio, no para la rutina. Y aun siendo un capricho, es el que más cerca está de defenderse solo: frente a una moto o un patinete, te protege de la lluvia y aparca donde casi nada cabe. Además entra en el Plan Auto+, con el que el precio de partida baja lo suficiente como para empezar a tener sentido como segundo vehículo urbano de verdad.
Abarth 500e
El Abarth 500e parte de 39.350 €, monta 155 CV y homologa 265 km WLTP, la autonomía más corta del grupo. Es un city car de tres puertas que mide 3,67 metros, con un generador de sonido que imita el rugido del Abarth de gasolina. Lo compras por el carácter y por el escorpión en la parrilla, no por lo que cabe dentro: pagas precio de compacto serio por un coche urbano pequeño.
Un Abarth tiene que hacerte sentir algo. Este… no lo veo.
La alternativa es el Fiat 500e del que parte: el mismo coche y la misma silueta entrañable, en versiones que van de la normal a la cabriolet y la 3+1, todas bastante más baratas. Si lo que te gusta es el 500 como objeto de ciudad, el Fiat te da casi toda la experiencia por menos; el Abarth solo compensa si buscas justo el carácter más picante que el 500 normal no tiene. Ya contamos a fondo cómo el 500 llegó al eléctrico en su propio artículo.
Mini John Cooper Works E
El John Cooper Works E cuesta 42.600 €, monta 258 CV, hace el 0 a 100 en 5,9 segundos y homologa 371 km WLTP, todo en una carrocería de tres puertas que mide menos de 3,9 metros. Ese tamaño lo hace perfecto para la ciudad: cabe en cualquier hueco y para un recado no hay nada mejor. Pero lo deja corto para casi todo lo demás. Con una familia que crece se queda pequeño y acabarás necesitando otro coche al lado. Para irte de viaje hay que ser bastante idealista: entra el equipaje justo y los 371 km WLTP bajan bastante en autopista.
¿Me cuentas las pegas? Da igual, es mi coche perfecto.
Por eso es caro para lo que es: pagas 42.600 € por un coche de ciudad que un Mini Cooper E normal resuelve por bastante menos. Y si quieres algo más versátil sin renunciar al tamaño contenido, un Renault 5 o el Hyundai EV2 te dan más coche por menos. El John Cooper Works E solo compensa si buscas justo el extra de carácter deportivo, asumiendo que será un segundo coche.
Alpine A290 GTS
El A290 GTS es el hot hatch eléctrico más redondo del grupo. Cuesta 44.700 €, entrega 220 CV y se construye sobre la base del Renault 5 eléctrico, pero con chasis, frenos y reglajes propios de Alpine. Está hecho para disfrutarlo en una carretera de curvas, no para ser tu único coche: por ese dinero hay eléctricos familiares con mucho más espacio, y sus 380 km WLTP llegan para el uso de fin de semana al que está destinado. Lo quieres por cómo conduce.
Sí, sí, lo que tú digas… por el equipo, me sacrifico y me lo quedo.
La alternativa es ir directamente al coche del que nace: el Renault 5 y el Nissan Micra comparten plataforma con el A290 y, para el día a día, cualquiera de los dos cubre casi todo el coche por mucho menos. El A290 solo compensa si quieres específicamente el afinado dinámico de Alpine, asumiendo que es un capricho de conducción.
Smart #1 Brabus
El Smart #1 Brabus tiene la carrocería más práctica de todo el grupo accesible: un SUV de segmento B, cinco plazas y 4,3 metros, con maletero de verdad y autonomía de uso diario. Su capricho no está en el tamaño, sino en la preparación Brabus, los especialistas alemanes que llevan décadas afinando y haciendo más radicales los modelos de Mercedes y, ahora, los de Smart. Cuesta 53.400 €, monta dos motores que suman 428 CV y hace el 0 a 100 en 3,9 segundos. Son cifras de deportivo en un coche que por fuera parece un SUV urbano discreto. La versión más potente baja además la autonomía a 325 km WLTP, la más corta de la gama #1.
Por la diferencia que pides por el Brabus… oye, igual hasta vale la pena.
La opción más sensata es el propio Smart #1 en sus versiones normales. El mismo coche con un solo motor trasero ronda los 38.000 € de partida, mantiene las cinco plazas y el maletero, y sube la autonomía hasta los 440 km WLTP del acabado Premium. Para usarlo como SUV familiar de ciudad y carretera, esas versiones dan exactamente lo que necesitas. El Brabus solo compensa si lo que buscas es justo el extra de potencia y el sello deportivo, y eres consciente de que estás pagando un capricho de prestaciones, no de espacio.
Hyundai IONIQ 5 N
El IONIQ 5 N es el caso más curioso del grupo. Su carrocería es la de un familiar práctico de cinco plazas con 448 km WLTP, así que el capricho no está ahí: está en la mecánica. Cuesta 66.440 €, monta 650 CV y acelera de 0 a 100 en 3,4 segundos, cifras de deportivo puro en cuerpo de SUV. Pagas casi el doble que por un IONIQ 5 normal por unas prestaciones que en carretera abierta rara vez exprimirás del todo. Se disfrutan igual, eso sí, por el tacto, el empuje y las sensaciones que transmiten. Es un capricho de potencia, y dárselo por puro gusto de conducir es tan legítimo como cualquier otro motivo.
Anda, cállate y déjame conducir.
La alternativa sensata es el IONIQ 5 normal: el mismo coche en lo que de verdad usas a diario —espacio, cinco plazas, autonomía y habitabilidad— por casi la mitad de precio. El N tiene sentido para quien valora de verdad cómo conduce y va a disfrutarlo, en circuito o en una buena carretera; si lo que pides es transporte familiar, el 5 de gama normal hace el mismo trabajo sin pagar por una mecánica que no te aporta.
Ford Mustang Mach-E Rally
El Mach-E Rally es la rareza del grupo: en vez de afinar el coche para el asfalto, Ford lo prepara para la tierra. Sobre el Mach-E GT añade la suspensión elevada 20 mm, amortiguadores MagneRide, protecciones inferiores, neumáticos todo tiempo y un modo RallySport que deja derrapar de forma controlada sobre grava. Cuesta 81.428 €, mantiene los 487 CV y el AWD del GT con un 0 a 100 en 3,9 segundos, y homologa 510 km WLTP. Es un SUV familiar de cinco plazas al que pagas un extra por una aptitud —correr por pistas de tierra— que la inmensa mayoría no va a usar nunca.
Pistas de grava, derrapando… y yo que solo tengo el camino del párking.
La alternativa es quedarse en el Mach-E de gama: el Standard parte de 49.206 € y cubre de sobra el uso real, y si lo que buscas son prestaciones, el GT te da casi todo lo del Rally por menos. El Rally solo compensa si de verdad vas a salir a la tierra y te seduce su imagen aventurera; como coche de carretera, es pagar de más por unos bajos reforzados que rara vez tocarán un camino.
Otra liga: el capricho-icono y la bestia de prestaciones
Este segundo grupo juega en otra liga, y el capricho se explica por dos vías distintas. Están los iconos y objetos de lujo, que se compran por lo que el coche representa más que por lo que hace. Y están las bestias de prestaciones, con una potencia tan desmedida que solo encuentra salida en un circuito. Las dos cobran por algo que en la carretera de cada día no se llega a usar, y ahí está parte de la gracia: aquí el capricho es el motivo de compra, no un extra.
Audi RS e-tron GT performance
El RS e-tron GT performance es la versión tope de la berlina deportiva de Audi: 168.205 €, 925 CV y un 0 a 100 en 2,5 segundos, con 592 km WLTP. Es uno de los eléctricos más rápidos que se venden, pero a este nivel las prestaciones dejan de ser la razón de compra, porque casi ningún propietario va a explotar esas cifras en carretera abierta. Se compra por el diseño, por la marca y por el objeto en sí. Es el capricho de quien tiene resuelto el coche de diario y busca una pieza, no una herramienta.
Déjame mirar la cartera. Ah. No, este lo dejamos para más adelante.
La opción más sensata, dentro del propio e-tron GT, es bajarse de la versión performance. El mismo coche en acabado quattro parte de unos 113.000 €: idéntica carrocería, mismo lujo, prestaciones que siguen siendo de sobra para cualquier uso en calle, y 55.000 € menos. La diferencia entre uno y otro es un puñado de décimas en el 0 a 100 que en una autovía española no vas a llegar a notar. Si lo que quieres es el objeto Audi e-tron GT, lo tienes mucho antes de llegar al tope de gama; el performance solo compensa para quien colecciona la cifra, no la experiencia de conducción real.
Porsche Taycan Turbo GT con paquete Weissach
Si el Audi es el objeto de lujo, el Taycan Turbo GT con paquete Weissach es el extremo absoluto de la idea. Cuesta 249.523 €, monta 1.034 CV y baja de 0 a 100 en 2,2 segundos: es, sin más, uno de los coches de calle más rápidos que se pueden matricular en España. Y el paquete Weissach lleva el capricho hasta el final, porque para ahorrar peso quita los asientos traseros: el coche pasa a ser de dos plazas. Pagas un cuarto de millón de euros por una berlina deportiva a la que, voluntariamente, le has quitado la mitad de las plazas para ir más rápido en un circuito.
Que no soy Fittipaldi… esto es para circuito y poco más.
Aquí ya no tiene sentido hablar de opción más sensata en el modo en que lo hacíamos con los coches accesibles. La alternativa razonable es todo lo que hay por debajo dentro de la propia gama Taycan, que arranca cerca de los 106.000 € y conserva cuatro plazas, lujo y prestaciones que ningún propietario agota en carretera abierta. El Turbo GT Weissach no es un coche que se compre por necesidad de ningún tipo: o se quiere la pieza concreta, con sus dos plazas y su vocación de circuito, y se tiene resuelto absolutamente todo lo demás, o no hay forma de justificarlo. Es el capricho llevado a su definición más pura.
Hyundai IONIQ 6 N
El IONIQ 6 N es la berlina hermana del IONIQ 5 N y repite su idea de capricho: una mecánica de circuito metida en un coche que de origen es práctico. Cuesta 79.750 €, monta 650 CV y acelera de 0 a 100 en 3,2 segundos, con 487 km WLTP. Su carrocería aerodinámica de 4,94 metros serviría sin problema para una berlina familiar sensata. El capricho es todo lo que Hyundai le ha metido debajo. Una bestia innecesaria en el mejor de los sentidos: un coche pensado para disfrutarse en circuito que, de paso, también lleva a la familia.
Lo miro, lo vuelvo a mirar… y sigo sin saber qué hacer con él.
La opción más sensata es el IONIQ 6 en cualquiera de sus versiones normales, que parten de unos 34.000 € en la variante de acceso. Es la misma berlina aerodinámica, con autonomías que llegan a superar los 600 km WLTP en las versiones de batería grande, y un comportamiento más que suficiente para cualquier uso real. Por la mitad o menos de lo que cuesta el N tienes el coche que de verdad vas a conducir casi siempre. El N compensa para quien busca específicamente sus prestaciones y va a disfrutarlas, dentro o fuera de un circuito; como berlina de diario, el 6 normal hace igual de bien el trabajo y deja mucho dinero en el bolsillo.
Mercedes-Benz Clase G 580 con tecnología EQ
El Clase G eléctrico es el capricho de manual. Cuesta 163.757 € en su versión de acceso, monta una batería de 116 kWh, entrega 587 CV y homologa 455 km WLTP. Es un todoterreno enorme y pesado, con una aerodinámica de pared que castiga el consumo en carretera, pero nadie lo compra por sus cifras. Lo compra porque es un Clase G, un modelo que Mercedes-Benz fabrica desde 1979 con la silueta esencialmente intacta: las puertas que cierran con un sonido reconocible, la rueda de repuesto en el portón trasero, la figura cuadrada que apenas se ha movido en más de cuatro décadas. La propia marca presume de que los elementos del diseño cumplen hoy la misma función que en 1979.
¿Un 4x4 eléctrico para la montaña? Iba a reírme… pero puede que me calle.
Ese es el contraste que mejor explica el capricho. Mientras rivales históricos como el Land Rover Defender se reinventaron por completo en su última generación, el Clase G eligió no cambiar. Esa permanencia es buena parte de lo que se paga, y lo es tanto en gasolina como ahora en eléctrico. Ya analizamos a fondo el Clase G 580 eléctrico, su autonomía y su comportamiento en su propio artículo; aquí nos interesa solo como ejemplo extremo de hasta dónde llega el capricho.
Con el Clase G no hay opción más sensata que valga, y esa es justo la cuestión. Si lo que necesitas es un SUV grande, capaz y eléctrico, hay todoterrenos y SUV de tamaño completo que hacen el trabajo por una fracción del precio y con mejor consumo. Pero ninguno es un Clase G, y quien lo compra lo sabe: no está buscando un todoterreno, está comprando ese todoterreno concreto. A este nivel el filtro deja de ser comparar coches y pasa a ser una sola pregunta honesta contigo mismo: ¿quieres el icono lo suficiente, y tienes resuelto todo lo demás, como para que tenga sentido? Si la respuesta es sí, no hay alternativa que sustituya lo que da; si es no, ningún Clase G te va a convencer.
La tabla: los caprichos eléctricos que se compran hoy en España
Precios de venta al público recomendados, sin descuentos ni ayudas. Todas las cifras de autonomía son WLTP del fabricante, que en uso de carretera baja de forma notable; las usamos solo como referencia comparativa.
| Coche | Desde | Potencia | 0-100 km/h | Autonomía WLTP | Plazas | Por qué es capricho |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Citroën AMI Buggy | 9.590 € | 6 kW (8 CV) | — (máx. 45 km/h) | ~75 km | 2 | Barato en euros, caro para lo que es: un cuadriciclo de ocio puro |
| Abarth 500e | 39.350 € | 114 kW (155 CV) | 7,0 s | 265 km | 4 | Precio de compacto serio por un city car de tres puertas |
| Mini John Cooper Works E | 42.600 € | 190 kW (258 CV) | 5,9 s | 371 km | 4 | Mini de prestaciones, caro para su tamaño |
| Alpine A290 GTS | 44.700 € | 162 kW (220 CV) | 6,4 s | 380 km | 5 | Hot hatch de marca deportiva, segundo coche puro |
| Smart #1 Brabus | 53.400 € | 315 kW (428 CV) | 3,9 s | 325 km | 5 | SUV familiar al que pagas la mecánica Brabus que no aprovechas |
| Hyundai IONIQ 5 N | 66.440 € | 478 kW (650 CV) | 3,4 s | 448 km | 5 | Familiar práctico con mecánica de deportivo de circuito |
| Ford Mustang Mach-E Rally | 81.428 € | 358 kW (487 CV) | 3,9 s | 510 km | 5 | SUV familiar al que pagas la preparación para tierra que casi no usarás |
| Hyundai IONIQ 6 N | 79.750 € | 478 kW (650 CV) | 3,2 s | 487 km | 5 | Berlina aerodinámica con potencia de circuito que en carretera sobra |
| Audi RS e-tron GT performance | 168.205 € | 680 kW (925 CV) | 2,5 s | 592 km | 5 | Berlina deportiva de gran lujo, objeto antes que herramienta |
| Porsche Taycan Turbo GT con paquete Weissach | 249.523 € | 760 kW (1.034 CV) | 2,2 s | 555 km | 2 | Deportivo de circuito homologado para calle; quita los asientos traseros |
| Mercedes-Benz Clase G 580 con tecnología EQ | 163.757 € | 432 kW (587 CV) | 4,7 s | 455 km | 5 | Icono fabricado desde 1979, se compra por lo que representa |
El coche del póster
El coche racional rara vez es el que colgaba en el póster de nuestra habitación. Y, sin embargo, casi todos acabamos comprando el racional: el que cabe en el presupuesto, el que lleva a la familia, el que hace los kilómetros de cada mañana sin quejarse. Es lo sensato, y casi siempre es lo correcto.
Quizá por eso existen los caprichos. Porque de vez en cuando no buscamos el coche que más necesitamos, sino el que más nos apetece conducir cuando abrimos la puerta del garaje. Darse uno, cuando uno puede y sabe exactamente por qué lo hace, no es un error de cálculo: es de las pocas compras que se hacen por el placer de hacerlas. Y si tu momento aún no ha llegado, tampoco pasa nada: tener claro lo que necesitas de verdad es la mejor base para acertar con el siguiente, sea capricho o no.
Bueno… me lo pienso… puede que sí.