El renting encendió el coche eléctrico en España y luego se quedó atrás: matriculaciones 2015-2026

El renting fue el primer canal que apostó por el coche eléctrico en España, cuando el comprador particular ni se lo planteaba. Una década después la foto se ha invertido: el renting electrifica sobre todo con híbrido y matricula, en proporción, menos eléctricos puros que el conjunto del mercado.

Coches eléctricos de renting con matrícula española aparcados en fila en un parking de empresa
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Cuando el coche eléctrico casi no se vendía en España, había un canal donde ya circulaba: el renting. Hace una década, cuando el particular ni se lo planteaba, el renting llegó a acaparar cerca de cuatro de cada diez coches 100% eléctricos que se matriculaban en el país. Fue la incubadora del eléctrico español, el canal que se arriesgó con una tecnología que el resto del mercado todavía miraba de lejos.

Diez años después, esa foto se ha dado la vuelta. El renting sigue matriculando coches eléctricos —muchos más, de hecho—, pero se ha quedado por detrás del mercado. Hoy el comprador particular estrena eléctrico en mayor proporción que el renting, y lo que ha jubilado al diésel en este canal no es el enchufe, sino el híbrido. De ese cambio de papeles tratan estas cifras.

Una precisión sobre qué hemos mirado. Analizamos las matriculaciones de turismos nuevos en renting, según el registro de la DGT. El renting es un alquiler a largo plazo: una cuota mensual con seguro y mantenimiento incluidos, y el coche de vuelta al final del contrato. Lo usan empresas, autónomos y, cada vez más, particulares. Es ese contrato lo que define a estos coches, no el uso que se les dé, y no tiene nada que ver con el alquiler de unos días para las vacaciones. Quedan fuera las furgonetas y los usados.


De 79 a 17.000: diez años de renting eléctrico

En volumen, el crecimiento es difícil de exagerar. En 2015 se matricularon 79 coches eléctricos de renting en toda España. En 2025 fueron 17.174. La cifra anual se ha multiplicado por más de doscientos en una década, y lo ha hecho casi sin retrocesos: 786 en 2016, 1.870 en 2018, 3.906 en 2020, 9.120 en 2023, hasta el salto de 2025, cuando prácticamente se dobló respecto al año anterior.

Si nos quedáramos aquí, la conclusión sería la esperada: el renting empuja el eléctrico con fuerza. Pero el número absoluto engaña, porque todo el mercado ha crecido a la vez, y no todos han crecido al mismo ritmo. Para saber si el renting va delante o detrás hay que mirarlo en proporción, no en unidades sueltas.


La cuota que baja mientras el número sube

Aquí está el giro. En 2016, el renting acaparaba el 38,7% de todos los coches eléctricos matriculados en España: cuando apenas se vendían BEV, cuatro de cada diez se matriculaban en renting. Esa cuota no ha dejado de caer desde entonces. En 2023 era el 16,6%, en 2025 el 16,5%, y en lo que va de 2026 baja al 12,9%. El renting no ha perdido fuelle —matricula más eléctricos que nunca—, pero el resto del mercado ha corrido más deprisa.

La comparación más clara sale de cruzar dos pesos. En 2016, el renting representaba el 14% de todas las matriculaciones de turismos del país, pero se llevaba el 38,7% de los eléctricos: pesaba en el coche eléctrico casi el triple de lo que pesaba en el mercado. En 2025 la relación se ha invertido. El renting es ya el 24,6% de todas las matriculaciones, un canal enorme, y sin embargo solo firma el 16,5% de los eléctricos. Donde antes iba sobrado, ahora se queda corto.

Porcentaje de coches 100 % eléctricos sobre el total de matriculaciones en el renting frente al conjunto del mercado español, 2015-2026: el renting electrificaba por encima del mercado hasta 2020 y desde 2021 va por detrás, con la brecha ensanchándose (en 2025, renting 6,1 % frente a 9,0 % del mercado)

Visto por dentro, el contraste es aún más directo. De cada cien coches de renting matriculados en 2025, seis eran eléctricos puros. En el conjunto del mercado español esa cifra fue de nueve. El comprador que va por libre —particular, autónomo, empresa que compra directamente— estrena eléctrico en mayor proporción que el renting. El cruce se produjo en 2021: hasta ese año el renting siempre había electrificado por encima de la media, y desde entonces va por debajo, con la distancia ensanchándose cada ejercicio.


Tres relevos: del microcoche urbano al SUV asequible

El coche de renting eléctrico se entiende bien a través de qué modelos lo dominaban en cada etapa, porque cada relevo cuenta una historia distinta sobre para qué se usaba el renting.

El microcoche y el coche compartido (2015-2019). Al principio, el eléctrico de renting era pequeño y urbano: el Renault ZOE, el Citroën C-Zero, el Nissan Leaf y, sobre todo, los Smart ForTwo y ForFour, que llegaron a liderar el ranking con más de setecientas unidades al año. Detrás de esas cifras había flotas de coche compartido y de reparto urbano, no conductores particulares. El renting era entonces casi el único canal que se atrevía con el eléctrico, y por eso acaparaba semejante porción del mercado BEV.

El coche premium de empresa (2020-2024). Con la llegada de eléctricos con más autonomía, el renting cambió de cara. Se llenó de berlinas y SUV premium alemanes: el Mercedes EQA, los BMW iX1 e i4, el Tesla Model 3 y el Model Y, el Audi y el Volvo. Era el coche de empresa y la retribución en especie del directivo, un uso donde la fiscalidad ayuda y donde el precio de partida importa menos. En 2024, el modelo de renting eléctrico más matriculado fue el Tesla Model 3, con 696 unidades.

El SUV asequible y la marca china (2025-2026). La etapa actual baja de gama. El coche de renting eléctrico más matriculado de 2025 fue el Jeep Avenger, con casi 1.500 unidades, seguido del Citroën e-C3 y del Kia EV3: modelos de acceso, no premium. Y por primera vez asoman las marcas chinas, con el BYD Seal colándose entre los más matriculados. Estos son los eléctricos de renting más matriculados en el primer semestre de 2026:

Modelo Renting BEV (1er sem. 2026)
Jeep Avenger 589
Mercedes-Benz EQA 423
Kia EV3 348
Opel Frontera 333
BYD Seal 329
Škoda Elroq 324
BMW iX2 308
Tesla Model 3 253

La lista mezcla lo que antes no se juntaba: el SUV urbano barato de Jeep u Opel, el compacto coreano, la berlina china y el premium alemán de siempre. El renting de 2026 ofrece mucho más donde elegir que el de 2018, cuando casi todo lo que se matriculaba era un Smart o un ZOE.


Con qué se mueve el renting: el reparto por tecnología

El eléctrico puro no compite solo, y cuando se mira el total de coches de renting —de todas las energías— queda claro quién ha ganado la partida. No ha sido el enchufe. La tabla siguiente muestra el peso de cada tecnología sobre el total de turismos de renting nuevos matriculados cada año.

Reparto por tecnología de los turismos de renting nuevos matriculados en España, 2015-2026: la gasolina y el diésel caen del 99 % al 32 %, el híbrido pasa a dominar hasta superar la mitad y el eléctrico puro apenas llega al 6 %
Año Eléctrico (BEV) Híbrido Híbrido enchufable Gasolina/diésel GLP
2015 0,1% 0,4% 0,1% 98,9% 0,3%
2017 0,6% 2,5% 0,3% 96,3% 0,2%
2019 1,1% 8,8% 0,8% 87,6% 1,3%
2021 2,2% 21,5% 6,3% 69,0% 0,9%
2023 3,9% 30,0% 7,1% 58,1% 0,9%
2024 3,5% 33,7% 5,7% 55,9% 1,1%
2025 6,1% 42,9% 9,2% 39,8% 1,9%
2026* 5,0% 50,8% 11,0% 32,3% 0,8%

*2026, primer semestre (datos parciales).

El gran motor del cambio en el renting ha sido el híbrido, exactamente igual que en el taxi. De representar casi nada en 2015, la etiqueta híbrida ha pasado a firmar el 42,9% de los coches de renting en 2025 y ya supera la mitad en el arranque de 2026. El renting abandonó el diésel, sí, pero se pasó sobre todo al híbrido: mantiene el depósito y el repostaje de siempre, gana la etiqueta ECO y ahorra combustible, sin tener que depender de un enchufe ni de un cargador.

La combustión pura, mientras tanto, se ha desplomado desde el 99% de 2015 hasta el 32% del primer semestre de 2026. El GLP nunca pasó de anecdótico en el renting, a diferencia del taxi, y el gas natural es residual. El eléctrico puro crece, pero despacio: es la avanzadilla del renting, no su columna vertebral. Si sumamos todo lo que se enchufa a la red —eléctricos e híbridos enchufables—, el renting llega al 16% en el primer semestre de 2026, todavía por debajo del 21% que marca el conjunto del mercado en ese mismo periodo.


Por qué el renting frena justo en el eléctrico

Que un canal tan racional como el renting vaya por detrás del particular en coche eléctrico tiene una explicación que apunta al corazón de su negocio: el valor residual. Una compañía de renting no vende movilidad, gestiona activos. Compra el coche, lo alquila unos años y recupera buena parte de su inversión revendiéndolo. Su cuenta de resultados depende de acertar cuánto valdrá ese coche al final del contrato.

Y ahí el eléctrico ha dado sustos. En el mercado británico, donde el dato está más medido, los eléctricos usados perdieron un 46% de valor entre 2023 y 2024, frente al 19% de un gasolina o diésel equivalente, un desplome que ha costado cientos de millones al sector del leasing. No tenemos una serie española tan detallada, pero el mecanismo es el mismo en cualquier mercado: cuando el precio de reventa de una tecnología es incierto, quien vive de esa reventa se lo piensa dos veces. Por eso todo apunta a que el renting se refugia en el híbrido, cuyo valor residual conoce de sobra, y deja que sea el comprador particular quien absorba la incertidumbre del eléctrico.

A esto se suma el encaje fiscal. Buena parte del renting es coche de empresa y de autónomo, con una cuota mensual deducible y sin inmovilizado en el balance. Ese formato explica que el eléctrico de renting fuera premium en la etapa de la retribución en especie y más asequible ahora que el producto se abre al particular. Pero la fiscalidad favorable no ha bastado para que el renting adelante al mercado en eléctrico: el freno del valor residual ha pesado más.


Qué dice el arranque de 2026

El dato del año en curso confirma la tendencia en lugar de romperla. En el primer semestre de 2026, el renting matriculó 8.463 coches eléctricos, un 4,7% menos que en el mismo periodo de 2025. Es una caída pequeña, pero llamativa por el contraste: en esos mismos seis meses, el conjunto del mercado eléctrico español creció un 32%. Mientras el eléctrico se dispara entre el resto de compradores, en el renting se estanca.

Conviene leer ese −4,7% con cuidado, porque medio año no se compara con un año entero. El registro de la DGT marca para 2026 una caída aparente de casi el 50%, pero es un espejismo de calendario: enfrenta seis meses contra doce. Comparado a igual fecha con 2025, el retroceso es del 4,7%, y ese es el número honesto. El renting no se hunde, pero tampoco acompaña el tirón del eléctrico que vive el resto del mercado.


El termómetro que se quedó rezagado

Durante años, este canal fue el mejor indicador de hacia dónde iba el coche eléctrico en España: quien mueve coches en volumen y vigila los costes se lanzaba antes que nadie. Esa señal sigue siendo útil, pero ahora dice algo distinto de lo que solía. El renting nos enseña que el paso del diésel al híbrido está prácticamente hecho, y que el salto al eléctrico puro, en cambio, lo está dando antes el comprador particular que el propio renting.

No es una mala noticia para el eléctrico, sino un matiz sobre cómo avanza. La tecnología ya no necesita que el renting le abra el camino, porque el particular ha tomado la delantera. Iremos actualizando estas cifras conforme se cierren los años, porque el día en que el renting vuelva a electrificarse más rápido que el mercado será una buena señal de que al coche eléctrico ya no le queda ninguna barrera por derribar.

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