De conducir a moverse: dónde sigue viva la conducción por placer
Mientras el coche cotidiano se vuelve eléctrico y se llena de ayudas, la conducción por placer no desaparece: se traslada. Tres espacios crecen en España mientras el resto se vacía: los circuitos privados, los clubs de propietarios que organizan ruedas y los driving tours por carreteras como la N-260.